Detrás de cámaras
Esta mañana he afrontado y aceptado (quizás por primera vez) el hecho de que me voy. Salí a caminar un poco; para observar una vez mas el mundo que pienso dejar, y es algo que seguiré haciendo durante el tiempo que me resta.
No es fácil tomar la decisión de irse, no es fácil dejar tu mundo. ¿Cuál mundo? El mundo no es solo un montón de ladrillos, ni un montón de recuerdos, el mundo no es solo experiencias que han caído de la nada, del azar, el mundo no son tus allegados, no son las personas conoces o las que dejaste de conocer. Tu mundo es esa forma extraña en la que te aferras a no cambiar. Es ese sentimiento que te hace llorar cuando piensas en partir. Tu mundo es ese pedazo de ti que dejaste a tu alrededor que no quieres que sea olvidado, al fin y al cabo es solo un pedazo de ti, y tienes que estar ahí de vez en cuando para volver a darle vida, porque quizás vivir es repartirse por el universo en pedacitos de ti mismo, y el amor es dejar en otra persona un pedazo enorme de uno, que sea tan enorme que ya no sepas quien eres si ese pedazo entregado, o el pedazo que queda.
Trágica e irónicamente, todo debe ser armado para luego desintegrarse, la infinidad no existe en este plano de existencia, pero todos queremos ser infinitos. A veces me pregunto por que este tipo de contradicciones son tan humanas y a la vez, sino por lo cual, tan placenteras de vivir. ¿Por qué somos tan tercos?, ¿Por qué nadie nos enseño a vivir callados en vez de preguntarnos por qué vivir?.
Raras veces se encuentra uno con que partir no es doloroso, aun en una huida, aun para salvar tu vida, aun para encontrar la felicidad eterna, decir adiós es doloroso. La sola palabra me parece triste, “Adiós”. Te dejo al cuidado de Dios, porque yo me voy y no te puedo cuidar más. Dejo tu vida a Dios, porque ya no me interesa saber que pasara contigo. Definitivamente prefiero un calido “hasta luego”, o un “chao”, porque estos al fin y al cabo generan algo de expectativa. Estar a la expectativa es un sentimiento muy anhelado porque te da razones para vivir, por la curiosidad, por la duda…. La curiosidad mato al gato, pero le dio vida al hombre.
Siento curiosidad de saber que pasará al llegar al otro lado, que pasará al regresar, que desastres y que novedades habrá sabido hacer el tiempo. Ahora comprendo que esa curiosidad me da mucha fuerza, todos queremos saber en que terminara la película.
Mencionando “película” ha venido a mi mente una curiosa comparación: Estoy viendo una película emocionante, todo lo que ocurre es casi impredecible, tengo que estar quieto y atento para no perder el hilo pues nadie sabe que pasará. De pronto tengo que salir abruptamente de la sala de cine para comenzar a ver otra película, no porque la que este viendo no me guste, sino porque debo ir a ver la otra… en el camino, mientras bajo las escaleras y escucho la proyección a mis espaldas, pienso ¿que estará pasando, que irá a pasar?. Creo expectativa, y esperaré cualquier momento de escapar de la otra sala para averiguar que ha pasado.
El problema es que cada uno es el actor principal de su propia película y cuando tiene que abandonar la grabación se pregunta ¿Qué pasara con todos los actores secundarios?. Yo pienso que al salir de la cinta se ha convertido en uno de ellos. Sientes miedo de ser olvidado, de que otro actor aparezca en tu propia película y te remplace. Por otro lado esta la nueva película a la que entras a participar, de nuevo serás el actor principal, pasado un tiempo también tendrás que abandonarla y habrás perdido todos los esfuerzos por hacer un buen papel.
¿Como solucionar esto?
¿Como actuar para dos películas a la vez?
¿Cómo perder el temor a salir de la pantalla?
… Ojalá ambas partes tengan un final feliz, ojalá mi historia sea como Rayuela y los demás puedan leerla en cualquier orden, con distintos finales, distintas connotaciones, pero sabiendo siempre que es una sola historia.
Ivan.
lunes, febrero 02, 2004
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