Alevosia de un asceta en medio del desierto
Nunca he entendido a ciencia cierta por que los humanos gustamos tanto del acto de criticar, sea para bien o para mal, el libre albeldrio que muchos idolatran como el verdadero don otorgado por Dios, el derecho de elegir, de juzgar, a todos nos genera placer. Al rededor de los 20 (a veces antes, a veces despues, y en algunos casos nunca) empiezan a salir los molares, tambien llamados las muelas del juicio. Celebramos nuestra capacidad de discernimiento, nuestra capacidad de halagar o humillar con tan solo concentrarnos un momento.
Pero, por que criticar ?
Muchos diran que la critica lleva a la evolucion, que cada quien es libre de expresar lo que quiera, que uno de los derechos fundamentales es el derecho a ser escuchado, que hay criticas constructivas, que hay criticas que no son criticas sino ofensas. De todos modos muy poca gente disfruta siendo criticada, a muy poca gente le gusta sentirse observada.
Sea por todos los secretos que cada uno guarda de su propia vida, sea por el miedo a que alguien abra la puerta y entre a abusar de nosotros, sea porque alguien cree que es tan hermoso que no quiere compartirse con otros, sea porque otros creen que son tan horribles que al contacto exterior moriran, como ejecutados en la plaza central, como magdalena acribillada por las piedras de los que estan libre de pecado (que dicen ser muchos aunque nunca lo digan).
Ante los diferentes problemas del mundo (que no termina siendo mas que un reflejo de uno mismo), la mente reclama defensa, reclama una salida, entonces miramos a nuestro al rededor en busca de una victima, y si estamos solos, la buscamos. Toda una travesia solamente para hacer sentir nuestra valiosa opinion.
Leemos blogs, leemos libros, observamos peliculas y obras de arte, perfmances baratos en las calles y en los buses, musicos en el metro, labios rojos con cientos de accesorios, belleza, pobreza, naturaleza. Todo puede ser criticado.
No se necesita levantar la mano en medio de la mesa, ni alertar al publico dando gritos de rebeldia, ni hincar las piernas y besar los pies de nuestra victima. Basta una mirada, basta un disparo de la mente para que, de poderse, fueramos juzgados por cientos de diminutos intentos de homicidio. (Notese que el amor por el projimo muchas veces es envidia, y notese que el amor por el projimo muchas veces tambien asesina).
Envidia, la musa de todas las jerarquias, la amante, fiel amante, buena amante del ego. No me subestimes, no me alimentes, matame despacio. Deleitate en el dolor, deleitate en la alegria, deleitate mientras caes al fondo del abismo, pero deleitate, porque estas vivo, porque son muy pocos los que no estan solos.
Me pregunto frecuentemente sobre los justicieros, los defensores de la verdad, del honor, del conocimiento. Los que un dia se declararon soldados de una guerra eterna. Me pregunto por que se molestan?. Esa gran utopia, esa ideologia no sera mas que una mascara para pedir ayuda, para sentirse reconocidos, para sentirse vivos?.
Recuerdo a los alumnos de tercer grado, siempre molestando al profesor, lanzando papeles, haciendo pataletas, gritando en clase, pidiendo permiso para salir temprano, y quejandose, quejandose en manada con sus estrepitosos e infantiles chillidos... Lo unico que querian era un poco de atencion. Lo unico que querian era desahogarse.
Quizas estos criticos modernos, estos merodeadores, estos comments anonimos, o estos comments famosos, que creen que juzgan (y a la vez son juzgados) no seran esos mismos alumnos que han crecido. No seran todos hombres y mujeres incomprendidos (como casi todo el mundo).
Seremos entonces idiotas ?. No es ironico ser feliz, creer ser feliz, y aun asi alzar los estandartes y hacer sonar los tambores?.
Me pregunto eso... frecuentemente. Y no espero respuesta, como quien entra a un bosque a perderse sin espereanzas de luego encontrarse.
Solo cierro los ojos, y escribo.
Un abrazo a todos, Ivan
viernes, julio 23, 2004
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