negacion de un suspiro
como una rafaga, como un asesinato
como queriendo volver a nacer
descubrio, la imagen de su cuerpo
un celo insoportable en mi vientre
y mis huesos crujieron, avivados
como diciendo: no te perdonamos
una gota de sudor que nunca sera derramada
sera el carbon hirviente, cosmico
que guiara el deseo de mi revancha
y sentira ella en su cuspide babilonica
el dolor insoportable del desamor.
Ivan
sábado, septiembre 16, 2006
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