jueves, abril 01, 2004

Llueve en Melbourne

Llueve en Melbourne, llueve como nunca antes y hoy ando sin gabardina. cuando parara de llover.... no puede llover por siempre, lo dice Brandon Lee en "the crow", lo dice Gabriel Garcia Marquez en "Cien Años de Soledad", lo dicen un par de abuelos sentados en una silla mecedora en algun lugar del mundo. Hoy lo digo yo, y necesito que escampe pronto.

La lluvia, el cielo nublado, las calles mojadas, en cierta forma es similar a Bogota. Lamentablemente no puedo lavarme y caminar alegre por las aclles mientras la gente arrumada y entumida en las tiendas se preguntan si estare demente. Lavarme en esta epoca seria una sentencia de gripa segura, enfermarme aqui no es una de las cosas que espero que el destino tenga para mi... quien me va a cuidar !?. "venga mijito se toma un caldito", " le preparo un aguadepanela con limon" ?... Adios madre naturaleza, adios remedios caseros, adios a los practicos consejos, en cambio tendre que hacer fila en Medibank para que me den pastillas de colores que no hagan otra cosa que volverme un zombie durante una semana y eventualmente quitarme la gripa, eventualmente me volvere inmune, hare filas enormes e inaguantables para reclamar dinero de vuelta y puede que entonces (nadie puede estar seguro) maldiga la lluvia...

Pero aun asi quiero lavarme, seria como un acto simbolico de aceptar que esta ciudad entrara en mi, o en su defecto, de limpiar un poco el pasado, de aceptar que he dejado atras muchas cosas. Esperar a que lo que se tenga que ir con la lluvia desaparezca por las cañerias y alcantarillas que aun no conozco.

Dicen que la lluvia hace que el aire tenga iones cargados negativamente, y dicen tambien que esto facilita que nosotros los multifaceticos humanos nos pongamos tristes.... Pero a muchos nos alegra la lluvia, y los goticos matarian por encontrar su pareja de negro caminando una noche bajo la lluvia, por la candelaria. Y las niñas enamoradas aprovecharan un corto de comerciales para asomarse a la ventana y suspirar por su amado(porque para poder burlarnos de los estereotipos tenemos que seguir la cuerda). Y el niño triste y solitario, el niño gris cerrara la puerta de su cuarto con cuidado, elegira una cancion al azar de su enorme coleccion de "musica para adolecentes suicidas", y se dedicara a escribir una vez mas en su secreto diario cuan frustrado se siente por causa del amor, o cuan afortunado, o cuan inconforme,... o escribira una carta de despedida y se pegara un tiro, o saltara por la ventana del edificio. Los altos ejecutivos buscaran de una manera practica e identica la sombrilla ejecutiva en sus ejecutivas maletas, y sera con ellos una ciudad ejecutiva, una lluvia ejecutiva.. y entraran sonriendo al almacen, al restaurante, a cumplir su cita, a la oficina.... Y todos ellos, la niña, el niño, el alto ejecutivo, el perro que se estremece mientras es sacado con una escoba de un restaurante de comidas rapidas, todos bajo la misma experiencia magistral de la lluvia habran aprendido algo. El tiempo habra pasado, cuantos ojos se abran estremecido, cuandos se habran cerrado (algunos para siempre), cuantos se habran abierto (algunos por primera vez)... Y sigue lloviendo. Nacemos, crecemos, nos reproducimos, nos morimos, y somos felices, desdichados, afortunados, discriminados, aclamados, bendecidos, humillados, asesinados, inmortalizados... Y quien dijo "yo nunca estuve ahi", quien dijo " nunca fui feliz". Nadie.

Pero ella, apoteosica lluvia, ella no se detiene a analizar como vivimos los humanos, ella no se lamenta, ella cae, ella cae y moja, y que si hubiera caido sobre una piedra en medio una jungla deshabitada, y que si daño los planes de salir a la calle, y que si tenemos que cortar y filmar al otro dia, y que si salgo ahora y termino resfriado ?....

Amo la lluvia, la amo demasiado.

Un abrazo, Ivan.




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